domingo, septiembre 18, 2005

Sobre la correspondencia entre Martin Heidegger y Hannah Arendt

Aquí pueden leer el artículo que George Steiner publicó sobre la edición de la correspondencia de Martin Heidegger y Hannah Arendt —publicado en The Times Literary Supplement el 29 de enero de 1999 y luego en la Revista de Occidente Nro. 220. Ante la falta del libro —creo que está publicado por Herder—, bien vale una reseña.

¿Por qué interesarnos en esta correspondencia? Como destaca Steiner, la celebridad de ambos protagonistas y las circunstancias políticas y filosóficas, convierten a esta relación en un caso muy especial —y frágil, ante el chismorreo y la avidez de novedades del negocio periodístico. Por otro lado, el interés de la correspondencia excede al del drama privado que reflejan.

La relación entre ambos filósofos —que se conservó, con interrupciones, de por vida— comienza ochenta años atrás:
El primer encuentro entre ambos en noviembre de 1924, en el seminario de Heidegger en Marburg, se ha convertido en un acontecimiento legendario. Arendt había llegado de Königsberg, la ciudad de Kant, para estudiar con un profesor al que, ya en época tan temprana, los rumores que circulaban por todos los ambientes académicos de Alemania calificaban de "rey secreto del pensamiento" (lo que supondría la coronación de la propia Arendt). El chic sensual de Hannah contrastaba llamativamente con la grisura del ambiente estudiantil en el austero provincianismo del Marburgo posterior a 1918. La calculada rusticidad de Heidegger, su hipnótico sistema de enseñanza, aquellos famosos silencios que reducían a los alumnos más inteligentes a un fascinado terror, hechizaron a Fräulein Arendt. Si podemos fiarnos de lo que nos cuentan los testigos, fue ella la que solicitó a Herr Professor -una jugada audaz que evidentemente hizo que él se sintiera halagado y excitado-. Parece ser que fue en febrero de 1925 cuando se llegó a "lo concreto", por decirlo con la deliciosa expresión que utiliza Ursula Ludz.
Además, la relación amorosa se inscribe en una relación filosófica más amplia, triangular: entre el egoísmo de Heidegger y el atormentado papel de Arendt, tercia Karl Jaspers, a modo de caballero al rescate. Como suele ocurrir en las publicaciones de los últimos veinticinco años, es Heidegger quien recibe la mayor parte de los palos privados; en la cuestión filosófica pocos se atreven a tanto.

Continúa.

1 Sofismas:

El vie jun 02, 08:40:00 a.m. 2017, Anonymous voyance gratuitement par mail escribió...

Me deparei com seu site a partir de um retweet, então eu interagir e eu coloquei comentários quando ele me desafia e que vale a pena.

 

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